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Monday, November 03, 2014

"LA GUARDIANA"

Mi niña ha pasado hoy las 1000 lecturas, estoy tan orgullosa de ella que se me ha olvidado el mundo y sus males; estoy tal orgullosa de ella que he perdido el pudor de decir que existe; estoy tan orgullosa de ella que quisiera sentarme acá y escribir la noche entera.
Ustedes no conocen mucho a mi Guardiana, no había tenido ni ocasión, ni palabras, para referirme a ella en este lugar tan importante para mí, pues bien, ahora les cuento.
"La Guardiana" cuenta las aventuras de Aline, una chica que se traslada a vivir del campo, donde ha vivido toda su vida, a la ciudad, donde no conoce a nadie. Ella es amable y respetuosa, por lo que no le cuesta empezar a hacer nuevos amigos entre sus compañeros de curso y parece ir integrándose bien a su nueva vida.
Desde que era pequeña, Aline ha pensado que el universo es un lugar muy inmenso para que estemos solos, ha investigado y está segura que fuera de este planeta existe tanta vida como estrellas en el firmamento, por eso se sienta cada noche frente a la ventana a esperar alguna señal que confirme sus sospechas. Una de esas noches, los Guardianes Universales la visitan, en lo que ella cree que es un sueño y le señalan que ha sido elegida por ellos para ser Guardiana. Desde ese día en adelante, el mundo de Aline cambia y se ve enfrentada a misteriosos poderes, secretos extraordinarios y malignas personas.
Esta primera novela, cuenta el viaje de crecimiento de Aline, hacia convertirse en una verdadera Guardiana.

Sunday, October 12, 2014

SUS NOMBRES

En uno de los lugares donde trabajo, tengo dos niñitas de casi 5 años, mellizas, que pronto van a conocer a sus padres adoptivos. Hace un par de semanas, llegaron los regalos y el álbum con las fotos que el matrimonio preparó, todo muy bonito y sin duda hecho con mucho cariño, el problema es que venían con los nombres que ellos quieren ponerle a las nenas, no con los nombres que tienen ahora. Ahí empezó el debate.
Se supone que, al adoptar el matrimonio puede ponerle el nombre que quiera a sus hijas, eso está bien y no hace ningún problema al adoptar un niño chiquito (menos de 3 años), con los niños más grandes, tiene que ser algo preparado, porque los niños tienen una historia, una historia no muy bonita, donde la vida les ha cambiado varias veces, no necesariamente para bien, y sin que ellos puedan opinar ni decidir sobre ninguna de las cosas que les ha pasado. Son niños que fueron vulnerados por las personas que debían cuidar de ellos, sacados de la casa que conocían, separados o abandonados por las personas que decían amarlos, a los que además se les dice que van a tener una nueva familia, que ellos no eligieron ni pidieron. Yo diría que con menos de eso cualquiera de nosotros estaría dándose de cabezazos contra las paredes, pero mis pequeños son admirables y valientes, y en general transitamos juntos esos caminos de dolor y salimos fortalecidos de ellos.
Con todas esas cosas pasando, a un niño más grandecito, como las niñas de las que les estoy hablando, lo único que les va quedando en la vida para afirmarse, es su nombre, su nombre que les da la certeza que pase lo que pase y estén donde estén siguen siendo ellas, sus nombres, que en la boca de sus nuevos padres, les asegura que son a ellas a quienes quieren, no a unas niñas que no existen.
Mi papel en la vida de mis niños es ser su voz frente a los adultos, soy garante de protección de sus derechos y, en este caso, luché por su derecho a la identidad, por su derecho a ser aceptadas por lo que las identifica y las diferencia. Ya debe ser difícil andar por la vida con una persona tan igual a ti, que suelen confundirte ¿Se imaginan si te sacan el único rótulo que hace diferente?
Con bastante esfuerzo, discusiones y penas, porque no me gusta la gente enojada, menos la gente con poder enojada, conseguí hacer escuchar la voz de mis nenas y sus nuevos padres, gente muy amable, no tuvieron ningún problema en llamarlas por sus nombres de siempre, porque aclaro, los enojados y peleadores eran otros.

Friday, February 21, 2014

:::PEQUEÑECES:::

En mi trabajo nuevo tengo unos mellizos de 4 años. A ellos su mamá no los cuidaba bien (por eso los van a adoptar) y han vivido en un hogar desde que tenían como 1 año, por lo que han estado privados del cariño y el aprendizaje que se obtiene de una mamá, por eso todavía usan pañales, uno de ellos habla, pero todo le da miedo y se pone a llorar de la nada; el otro es más tranquilo, pero no habla.
A mi me preocupaba mucho el que no hablaba, porque él entiende todo, pero no decía ni una palabra, hasta hoy, que estaba uno de los ventanales de la oficina abiertos y él nada más se asomó (seguido por mí) y exclamó fuerte y claro: "¡AUTOS!". Feliz le dije: "Si, autos. ¿Te levanto?", Ahí sucedió el segundo milagrito, me miró directo a los ojos, cosa que no hacía y dijo "Si", sin duda y sin miedo.
El pequeño y yo nos quedamos ahí en la ventana "AUTOS, AUTOS, AUTOS", decía él queriendo nombrarlos a todos "Si, muchos, muchos autos. Ahí vienen más", le decía yo.
Ver esa carita sorprendida y vibrante, realmente maravillada con la visión de algo que para el resto es tan simple y cotidiano como el transitar de los autos en la calle, es una de esas experiencia por las que agradezco hacer lo que hago.
VIVAN LOS AUTOS QUE MOTIVARON A MI HOMBRE PEQUEÑO A HABLAR

Thursday, January 30, 2014

:::CLICK:::




Cuando era un niña, estaban de moda unos puzzles de bolsillo, nada más que unos cuadrados con pequeñas piezas que había que rotar y buscarles el acomodo hasta que encajaran y mostraran la imagen. En tiempos sin internet ni video juegos, estos pequeños puzzles brindaban horas de diversión.
Cuando las piezas de estos puzzles calzaban hacían un pequeño sonido apenas perceptible, un sutil "Click" que se transmitía por todo el cuerpo, anticipando que el resultado final estaba cerca. Hace un par de meses yo volví a sentir ese "Click".
Durante mucho tiempo me sentí estancada en la vida, no la pasaba bien en mi trabajo porque a mis colegas no les caía bien y con el paso de los años la situación no mejoró (para más información hay por ahí otro post al respecto). No es que ellas sean malas personas, tampoco yo lo soy, simplemente no nos llevábamos y ese no era el lugar para mí. Ahora soy capaz de verlo de esa forma, pero hace unos meses y por casi 4 años viví con la sensación de ser una persona desagradable y desadaptada, para nada una bonita sensación.
Un día a mediados de noviembre venía en la micro regresando a mi casa de una entrevista de trabajo que no me gustó y suena mi celular. Había postulado a un reemplazo en mi trabajo soñado y me llamaron a entrevista, era solo un reemplazo por unas pocas horas, pero sentí el "Click", supe que las piezas empezaban a encajar y el esperado momento de avanzar había llegado.
Por supuesto quedé en este trabajo, medio tiempo estaba allí, medio tiempo en el infierno de siempre, podía soportarlo porque ahora trabajaba con otras personas a las que parecía agradarles más o al menos no desagradarles tanto, entonces sucedió lo terrible. Las chicas del infierno de siempre un día dejaron de hablarme y me llamaron a la oficina donde lo menos que me dijeron era que yo era cínica, hipócrita y mala persona, una chica nueva había formado un cahuín y ellas les agradaba, yo no. Lloré, lloré mucho ahí sentada con ellas diciéndome estas cosas. Nadie me pasó un pañuelo, nadie pidió que se detuvieran y ninguna quiso escuchar lo que yo decía. Ese fue el segundo "Click" o quizás el segundo "Click" fue en una paseo unas semanas después cuando las chicas del infierno se burlaron de mí "¡Estoy llorando, estoy llorando, soy una víctima!" gritaba una y las otras se reían. Elegantes ellas. 
Me deprimí, bueno, en honor a mis conocimientos lo correcto es decir que tuve: Estres post traumático. Andaba como alma en pena por el mundo, tan mal que una amiga y colega me dijo que era momento de ir al psiquiatra. Pedí la hora pero no tuve necesidad de ir. El tercer "Click" llegó antes.
Estaba sentada en la oficina y suena mi teléfono, como en mi pega soñada me llaman mucho, pensé que era eso, pero no, era mi nueva jefa, ofreciéndome irme a mi nuevo trabajo, un trabajo al que había postulado dos años atrás y que me necesitaba AHORA, justo en el momento que yo también lo necesitaba. Tercer "Click" el puzzle estaba armado.
Es curioso como se puede buscar por años una salida del lugar donde estamos sin ningún resultado hasta que de pronto solo sucede, igual que cuando jugaba con estos puzzles de los que les contaba, podía pasarme horas sin dar con el lugar correcto y de un momento a otro tocaba la pieza correcta y hacía "Click" y todas la otras empezaban a encajar. Maravilloso, es maravilloso sentir ese sonido en la vida real, porque sabes que las piezas se han empezado a mover, que no hay vuelta atrás y el mundo como lo conocías hasta entonces ha cambiado para siempre con un simple "Click"

Thursday, March 07, 2013

:::UN DÍA:::

Abro los ojos y agradezco despertarme a la hora que quiero y no a la que suena la alarma de mi celular. Anticipo el sabor del café en mi paladar y bajo a prepararlo, sin mirar a nadie porque todavía duermo, aunque lleve los ojos medio abiertos.
Con el café servido tomo mi tablet y reviso el diario. Llega un correo con la gran noticia que cambia mi día, mail del editor de la revista donde publico en Venezuela, leyó mi cuento y lo van a publicar, todavía no sabe cuando, pero pronto. Satisfacción. A alguien allá, a la mitad del continente, le gusta lo suficiente como escribo como para publicarme DOS veces, una puede ser el clásico golpe de suerte de quien tuvo las palabras para contar algo bueno, pero DOS, realmente quiere decir algo. "Sin sacrificio no hay recompensa", me conforta saber que mi sacrificio la tiene.
Me subo a la bicicleta para hacer ejercicios y me conecto los audífonos de mi personal. Mi hermana dice que ya no se le dice así, que ahora se llama mp3, pero yo igual le digo personal, porque me gusta más esa palabra, la nueva me suena a androide de "La guerra de las galaxias".
Hace días que estoy búscando como partir el capítulo 4 de mi libro. Hice el esquema del capítulo y quedó redondido, pero no me llenaba, le faltaba ese pequeño toque que le da vida a las palabras, o quizás le faltaba el toque que hacía que valiera la pena sentarme a escribirlo. Pedaleando aparecen las imagenes de los niños de mi libro, son tan simpáticos ellos, tan valientes, ¿Cómo voy a dejarlos estancados en el aburrimiento?.
Me siento a escribir, bueno, después de lavar la ropa, guardar mercadería y hacer el almuerzo, pero me siento a escribir y rehice el comienzo del capítulo, ahora funciona para mí y eso es bueno, si no funciona para mí en el primer borrador, no tiene caso que me imagine que a alguien más leyendo.
Me pilla la hora y tengo que arreglarme para ir a atender un pacientito. Le tengo susto a ese enano porque es disperso, tengo miedo que no me pesque y la terapia no resulte, la verdad es que me da miedo que no me quiera o peor aún, no poder quererlo yo, porque el vínculo que se genera con el amor es el primer paso para ayudar, tiene que ver con el vínculo primario con la madre, pero una psicóloga más docta se los puede explicar mejor, yo estudié para poner las cosas en práctica, no para repetir conceptos con exactitud.
Puros miedos infudados, el peque llega con ganas de hablar, en realidad habla de muchas cosas y no se fija en ningún tema porque es disperso, pero me habla con entusiasmo y se pone contento de que le preste atención. No es dificil prestarle atención, es entretenido, alegre y creativo, cuando me muestra sus figuritas de Legos favoritas estoy segura de que le caigo bien, así que se las celebro y aprovecho de empezar a enseñarle la diferencia entre la tensión y relajación, para que vaya aprendiendo que hay cosas que le incomodan.
Felicidad, siento mucho felicidad estando con él. Salgo de la pieza y se me acaba la felicidad. El papá golpeador está ahí, el que le tiró su pelito y le pegó patadas, desgraciado mil veces maldito, si ese fuera hijo mío no te habría quedado hueso sano, pero te habría quedado claro que a mi niño no me lo toca nadie.
Lo saludo con compostura, al menos creo que lo hago, espero haberlo hecho, para poder quedarme en la vida del pequeño lo suficiente para enseñarle a cuidarse del energúmeno. Pregunto por la mamá, está trabajando, él cuida a los niños porque está cesante. Mujer estúpida, pero la entiendo, el tipo es guapo y ella no tanto, las mujeres hacemos cosas estúpidas por los hombres atractivos, decimos que no, pero lo hacemos.
Me voy a mi casa pensando cosas malas, muchas cosas malas, tantas cosas malas que me conecto los audífonos del personal para que la música acalle los pensamientos. Lo consigo.
Ahorita ya es de noche, cuando termine de escribir este post me voy a poner a trabajar en mi cuento, a ver si la magia sigue funcionando.

Thursday, October 25, 2007

:::La marca del pequeño Ty:::


La hechicera caminaba a pasos calmos, cada uno de sus pequeños ya habían aceptado su mano y caminaban ligeros y felices. Se había sorprendido de ver que sus niños reían con ella, pero más se sorprendió al verse reir ella con sus niños.
Cada uno de ellos tenía esa característica especial, aquello que era justo lo necesario para hacerla brillar con más luz, se suponía que era ella la que tenía la responsabilidad de ayudarlos a salir de la oscuridad, pero sus niños estaban tan llenos de luz que brillaban hermosos entre las sombras que les rodeaban.
Un día le dijeron a la hechicera que a la vuelta del camino le aguardaba un niño oscuro, un niño que otros hechiceros se habían negado a acompañar, habían temido que por tratar de ayudarle, perdieran todos sus poderes y la oscuridad les consumiera juntos, porque este niño estaba marcado desde el mismo día en que nació, cuando su madre le abandonó a su suerte, esperando a que los lobos le deboraran, pero el niño sobrevivió y la madre se consumió en los temores y oscuridades de aquellos que dejan de pertener al mismo mundo que el resto, entonces el niño recibió su segunda marca, clara en su frente se veía aquello que provocaba que todos se alejaran de él, la posibilidad de que fuera el heredero de los mismos demonios que extraviaron a su madre.
La hechicera tuvo pánico, antes aún de darle a vuelta al camino y ver al niño, sintió que podía ser horrible, que quizas tuviera dos cabezas o que llamas abrazadoras salieran por su boca, frente a hechos como aquellos ella no poseía la magia necesaria, sin embargo, sintió que no podía abandonarlo a su suerte, no podía olvidar que era un pequeño de 8 años, la misma edad de uno de los pequeños que ella ya acompañaba.
Apretó los dientes y se encaminó hacia el lugar del encuentro, allí estaba el pequeño Ty, sentado en una roca, el niño la miró con sus ojos tristes y serenos, la hechicera se paralizó ante el asombro, nada en él era distinto, nada en él era maligno ni peligroso, solo resaltaba la marca que llevaba en la frente, la marca de miles de ojos que le habían mirado con recelo y desprecio por una historia que no le pertenecía, por una culpa que le era ajena.
Ante su sorpresa el pequeno Ty se puso de pie y caminó a su encuentro, se paró frente a ella, digno y diminuto, lleno de una inocencia que la hechicera no había conocido en un estado tan puro. La hechicera le habló del camino que tenían que recorrer, como hacía con todos los niños, esperó sus preguntas, pero en vez de eso, Ty le tomó la mano y le dijo:
- Vamos.

Tuesday, August 14, 2007

:::Gairam y la poseida:::


La Joven Gairam vivían en una torre, sola y aislada en sus propios pensamientos, arrastrando el calvario de las responsabilidades por cumplir, atrapada en la paradoja de nunca hacerlas lo suficientemente bien.
La hechicera supo que Gairam no confiaba en nadie y a la vez deseaba confiar en alguien, lo supo la primera vez que la vio y tomó su mano suavemente, Gairam la tomó y se entregó al camino, pero a los pocos pasos soltó la mano, no sabía si confiar, pero la hechicera sospechó que existía un motivo poderoso para que la joven sintiera que en el mundo las personas no eran confiables.
Un día Gairam llegó al encuentro de la hechicera acompañada por su guardiana, que a primera vista no era muy diferente de otras guardianas que la hechicera hubiese conocido, así que confiada las invitó a ambas a recorrer juntas una parte del camino. Entonces comenzó la transformación y la guardiana comenzó a hechar fuego por la boca, un fuego abrazador e inevitable, la hechicera convocó a sus poderes para intentar que los malos espíritus abandonaran a la guardiana, pero ninguno de ellos resultó lo suficientemente efectivo, conseguia aplacar un poco el fuego, pero de inmediato la guardiana poseida encontraba otra forma de seguir con su ataque.
Disminuida en sus fuerzas, la hechicera decidió que no podía espantar a los malos espíritus, al menos no en ese momento, y cambió rapidamente sus hechizos usando su máximo poder para intentar proteger a Gairam que se encontraba refugiada tras una roca, desde donde trataba de espantar a la guardiana poseida lanzando piedras.
Al fin, los hechizos protectores consiguieron que la guardiana se alejara, entonces la hechicera se acercó a Gairam y la confortó con hechizos de amor, entonces Gairam supo que podía confiar y se abrazó a ella llorando, quien la acunó y la consoló todo el tiempo que lo necesitó.
El tiempo que les quedaba antes de separarse, La hechicera le entregó unos rápidos conjuros protectores para alejar la furia de la guardiana lo más posible, luego, conversaron sobre ella y se dieron cuenta que la Guardiana estaba poseida por los espíritus más peligrosos que existían: El temor y el fracaso.
Tiempo atrás, Gariam había tenido una hermana, aquella era la más hermosa y bondadosa de todas las mujeres, cuidaba a Gariam y poseía la confianza de la Guardiana, pero un día, sin motivos aparentes, la hermana de Gariam se entregó a la búsqueda de poderes desconocidos y prohibidos. La guardiana enloqueció de dolor y se juró que con Gariam no le sucedería lo mismo costara lo que costara.
Entonces la Hechicera y Gariam aprendieron una valiosa lección y es que, aquellos que se muestrán más agresivos son en realidad las personas más tristes y prefieren dejarse dominar por sus demonios que intentar hacer que brille el sol sobre sus vidas.

Sunday, July 29, 2007

:::Magicafaith:::


Desde hace un mes tengo trabajo y mi vida se unió a la de 14 niños entre 5 y 16 años y sus respectivas familias, cada una con su historia, cada historia con su complejidad.
Cada día que nos encontramos nos tomamos de la mano y me pierdo con ellos, que me llevan por los laberintos de sus existencias, yo les sigo mansamente, leyendo las señales que se presentan en el camino, los designios de que algo importante se oculta tras ese preciso vuelco en el camino, allí permanesco durante todo el tiempo que me sea posible, memorizando cada uno de los trazos de aquel lugar, porque esa es una pista que me ayudará a comprender donde nos encontramos en el tiempo presente.
En el camino ellos van vestidos ligeramente, mientras más ligera la ropa que lleven más seguro será el camino para todos, yo, en cambio, voy vestida de reluciente armadura y llevo mis herramientas, algunas veces cuando la niebla nos envuelve les muestro algunas imágenes o les pido a ellos que hagan alguna imagen, entonces hecho la suerte y con palabras dulces les indico cual es el nuevo rumbo a seguir.
Prefiero a aquellos que me siguen pero que aportan con sus propias ideas, pero aquellos son pocos, ya que muchos prefieren entregarse libremente con confianza absoluta a que yo les encontraré el camino, con ellos tiendo a tropezar, si solo dependiera de mi, sus destinos serían otros, ni mejores ni peores, solo diferentes. También existen aquellos que se niegan a seguirme y deafían todo el tiempo mi habilidad para encontrar el camino, con ellos avanzamos a tropiezos y paramos constantemente para discutir si el camino es el apropiado, a ellos les libero y les dejo ser, porque las respuestas que salen de mi boca solo sus manos pueden trabajarlas.
Con aquellos que mejor entienden de que se trata nuestra jornada, avanzamos veloces y cada vez más alegres entremedio de los charcos y las piedras, las vemos, las reconocemos y las aceptamos.
Yo hago magia, pero mi magia no es para todos, porque mi único y gran secreto es que la magia siempre estuvo dentro de aquellos que, al final, consiguen limpiar sus senderos y volver a sonreir.